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Entiendo el talento como personas normales que hacen lo que mejor se les da, independientemente de su formación o experiencia.  Sin embargo, hoy en día hablamos de talento únicamente cuando nos referimos a perfiles profesionales de los que carecemos.

Me voy a sumar momentáneamente a este sentido que le damos, entendiendo el talento como personas con formación técnica o tecnológica de muy diversas especialidades. La definición se queda coja pero la compro, solo por hoy.

El gap de este tipo de perfiles se calcula en 13.000 para el año 2020, a la vuelta de la esquina. Según PwC, el déficit de trabajadores en el País Vasco superará con creces los 100.000 en los próximos 10 años. La baja tasa demográfica, las jubilaciones y el crecimiento claro de nuestras empresas industriales y tecnológicas hacen que la crisis de talento sea clara. Nada nuevo.

El principio de la teoría económica dual de Arthur Lewis afirma que cualquier país, una vez integrada la población sobrante en la actividad de empleo, tiene como único condicionante para crecer su tasa demográfica. Dicho de otro modo, cuando todo el mundo está trabajando y las condiciones de negocio son favorables, lo que limita tu crecimiento es tu baja natalidad.

No olvido que todavía mantenemos determinadas tasas de paro, que se incrementan cuando pensamos en los jóvenes, pero también es cierto que todas aquellas personas con formación técnica no entran en estas estadísticas.

Asimismo, entiendo la contradicción de hablar de sobredimensionar el talento cuando cuesta tanto cubrir las necesidades que tenemos actualmente. El futuro pasa por provocar cambios a corto, medio y largo plazo. Información y orientación laboral efectiva a la hora de elegir estudios, comunicación y sensibilización para eliminar prejuicios sobre determinadas disciplinas, acercamiento de las organizaciones industriales, tecnológicas y científicas a las escuelas o preparar las empresas para la incorporación de talento internacional son solo algunas de las medidas que se deben poner en marcha.

Una más es la planificación estratégica del talento, de manera sistemática y a largo plazo. De la misma manera que planes para futuros mercados, tecnologías, inversiones, productos, etc. deberíamos definir que perfiles, competencias y conocimientos necesitaremos para ello. Más que un elemento clave, va a ser la única manera de crecer y competir.

El talento del que carecemos ya no está a golpe de teléfono o anuncio. Pero de cómo ha cambiado todo esto hablaremos otro día.

El objetivo de hoy es compartir una reflexión, y es la siguiente: las personas dentro de las organizaciones siempre han sido un coste, siempre se ha contenido el crecimiento de las plantillas esperando a que vayan cumpliéndose determinados hitos u objetivos. La incorporación de personas viene detrás, de manera ajustada.

Desde ieTeam, ya hace un tiempo que venimos observando cómo ciertas organizaciones comienzan a ver la incorporación de determinados perfiles no como un coste sino como una inversión. Vemos la integración de perfiles junior con programas de formación internos específicos así como la atracción de talento proactiva.

Aunque no exista  una “vacante” en el sentido más tradicional del término, cuando estas organizaciones identifican determinados perfiles altamente cualificados y difíciles de encontrar, deciden incorporarlos y no los dejan pasar.  Como afirma Lewis, el único condicionante que tienes para crecer es tu demografía que, trasladado a la empresa, trata del talento que tengas, en cantidad y calidad. En un entorno como el actual, la incorporación de determinados perfiles profesionales provoca el crecimiento del negocio y no al revés.

Incorpora talento y crecerás. Sobredimensiónalo sin pasarte y no esperes a tener el resto atado. No funcionará, se lo llevará otro.

Planifica el talento y apuesta por él. Ten en cuenta que el ciclo profesional en la actualidad es de 6-7 años y bajará a 5 años en breve. La búsqueda, identificación, atracción e incorporación de estos perfiles altamente cualificados debe ser estratégica, planificada a largo plazo y un proceso continuo en cualquier organización que desee ser competitiva.