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Desde el área de estrategia de ieTeam vemos un claro paralelismo entre la música y la empresa, y consideramos interesante hacer la comparativa para sacar el mayor partido a la banda sonora de la rutina empresarial. Porque no sólo hace falta saber qué pieza vamos a tocar sino también conocer con qué equipo contamos para ello y cómo lo vamos a hacer.

La partitura, el plan:

Lo primero que debe hacer todo gestor es tener claro qué pieza va dirigir. Es necesario tener plasmadas en un plan aquellas estrategias que se llevarán a cabo los próximos años, así como su despliegue en planes de gestión anuales. Al igual que la partitura que todos los músicos tienen delante, todos los miembros del equipo han de conocer este documento, así como tener claro cómo sus funciones y tareas impactan directamente en los resultados de la empresa a través de Sistemas de Gestión por Procesos o Cuadros de mando accesibles a toda la plantilla. Transparencia y mismo lenguaje para todos.

El director, el líder:

El objetivo de los líderes, al igual que de los directores de orquesta es planificar, desarrollar estrategias y establecer prioridades. Pero por encima de ello, su mayor responsabilidad es implicar y motivar a sus equipos, inspirarles para que se comuniquen y se entreguen en la construcción del futuro de la organización al igual que en una composición musical. Que saquen lo mejor de sí mismos y que la obra suene en su mejor interpretación.

Los músicos, el equipo:

En este apartado existen dos cuestiones fundamentales.

En una orquesta los músicos provienen de disciplinas muy diferentes, y en la empresa, ocurre lo mismo. En los proyectos toman parte personas de equipos muy diferentes con conocimientos y visiones muy distintas y esto hay que gestionarlo correctamente. En segundo lugar, y relacionado con lo anterior, es de vital importancia establecer sistemas de comunicación interdepartamentales para la correcta coordinación y comunicación entre las diferentes áreas y equipos de la empresa.

El tempo, los plazos:

El director de orquesta, al igual que los gerentes tiene que conocer los tiempos y fases que les va a llevar su obra. Tienen que conocer en qué momento entra cada persona y equipo y coordinarlo con los demás para que todos lleven el mismo ritmo.

Es necesario que, tal y como en música utilizamos un metrónomo como herramienta para medir los tiempos, en la empresa utilicemos también herramientas de gestión de proyectos para conocer el estado actual en el que nos encontramos, cual es la fecha de fin y los diferentes hitos para llegar a ella de una manera acompasada.

Armonía, organización y resultados:

Cuando escuchamos una obra musical, somos capaces de identificar enseguida si suena bien o no. En el mundo de la empresa sucede exactamente lo mismo.

Tal y como en la música existen unas normas que permiten que todo suene interesante al oído, en la empresa se traduce a que todo ese trabajo bien hecho tenga los resultados deseados.

Es importante definir de antemano unos Objetivos SMART (Sencillos, Medibles, Alcanzables, Retadores, Temporales) para que todo el equipo sepa lo que se ha de lograr.

Con un despliegue efectivo de los objetivos y metas para cada persona conseguimos generar sinergias capaces de lograr resultados impensables al inicio del plan estratégico.

Las disonancias, la gestión de conflictos:

Los problemas, las diferencias o los conflictos, son una cuestión inevitable en cualquier ámbito en el que se mezclan las personas. La clave está en saber gestionarlos. En la música lo vemos en forma de disonancias, sonidos que nos alertan, que nos sacan de la armonía llevada hasta el momento, en la cual todo fluía sin sobresaltos. Pero una vez más, lo importante es saber resolverlas, ya que ello hará que la obra siga en el mismo cauce en el que nos tenía enganchados. Por eso mismo, es importante no ignorar los conflictos, sino saber solucionarlos empleando las herramientas a nuestro alcance, identificando bien la raíz de los mismos y llevándolos a su resolución.

Gracias a los conceptos que se mezclan para crear, y a las normas y directrices para interpretar una pieza, con un esfuerzo conjunto la orquesta es capaz de llenar de sonido el auditorio, llegando a cada rincón del mismo. Es siguiendo la misma dirección como las empresas pueden alcanzar el mismo resultado.